Las tomas de terrenos, los asaltos y robos en todo el país, el aumento imparable del dólar Blue, el desastre de la cuarentena, el constante aumento de los precios, la degradación de la justicia, la salud y la economía, demuestran una vez más que la Argentina es un país de brutos, y el que no entiende o no acepta que la Argentina es un país de brutos es porque es un bruto.
Se le debería tomar una prueba de inteligencia a los que pretendan ocupar una función pública. Es muy posible que los funcionarios actuales, gobernantes, dirigentes, diputados, senadores, etc, etc, etc. no puedan aprobar una prueba mínima, o un test psicológica, para por lo menos saber si tienen sentido común.
Es fácil observar también el bajo nivel de los periodistas, y formadores de opinión, y de todos los comunicadores. El nivel de excelencia de Argentina es bajísimo.
Todo es malo y caro en Argentina. Y será peor.