Crece la idea de que el coronavirus fue creado en laboratorio, pero no por una potencia específica sino por el poder económico mundial, que obviamente no es exclusivo de una sola potencia.
Se sabe que existen otros virus potencialmente letales, y que como se dice desde hace algunos meses la cuarentena en el mundo estará por mucho tiempo, ya sea por uno u otro virus.
Cuando la religión deja de ser un instrumento de control, aparecen los iluminatis, o transmasones, como sospechosos del nuevo orden.
Sospechoso es también el silencio de lo que ocurre en África, no hay mucha información de lo que allí ocurre, no se sabe se son inmunes, si se contagian, o mueren en gran cantidad.
Ni las Naciones Unidas, ni la Organización Mundial de la Salud hablan de lo que ocurre en África, un territorio amplio, muy poblado y pobre.