No sólo en el mundo, en Argentina hay muchos que no quieren vacunarse.
Esto es debido a que todas las vacunas son, en realidad, experimentales porque no cumplen con los períodos de prueba.
Han aparecido muchas contraindicaciones, y en la práctica daños colaterales no muy difundidos.
Se sospecha de una guerra sucia entre laboratorios, pero los casos son reales y demuestran que no hay muchas garantías.
Para colmo muchos vacunados luego se contagiaron.
Tampoco se sabe que puede provocar la vacuna en el cuerpo después de un tiempo.