jueves, 21 de julio de 2022

Un país, que en los comienzos del siglo XX ocupo los primeros lugares dentro de los mejores países del mundo, los más ricos, desarrollados y prósperos, está próximo a extinguirse.

La Argentina es un país rico, con grandes extensiones de tierras fértiles aptas para todo cultivo, cría de ganado y animales en sus distintas especies, y quizás precisamente ese sea el problema, la cría del animal humano, los argentinos.

Qué sería de Argentina en manos de alemanes, japoneses, estadounidenses, o en definitiva en manos de otros animales humanos?

Ver todos los días gente durmiendo en las calles y comiendo de la basura,  algo que no es nuevo, porque comenzó en el gobierno de Raúl Alfonsín, cuando la libertad democrática se convirtió en libertinaje en donde el derecho de uno, no terminaba en el comienzo del derecho del otro, seguía invadiendolo todo,  y así a cada uno, convirtiendo a esta sociedad en un nido de ratas.

Y llegamos al siglo XXI, en el 2022, con un país quebrado, endeudado, y lo peor con la voluntad destrozada, casi sin esperanza.

Las encuestas dicen qué el 80% de la población no cree en la recuperación de la Argentina, qué cada día se hunde un poco más. 

No se puede avanzar cuando los políticos son ladrones y corruptos, y esto es así en cualquier agrupación partidaria.

No se puede avanzar en un país sin justicia, en donde pagan justos por pecadores.

No se puede avanza en donde los sindicalistas que debieran defender los derechos de los trabajadores solo buscan beneficios personales, como los políticos.

No se puede avanzar sin políticas de desarrollo para un bien común.

Alfonsín, Menem, De la Rua, Duhalde, Nestor Kirchner, Cristina Kirchner, Mauricio Macri, y Alberto Fernández, son los artífices de la destrucción de Argentina, y el pueblo que no sólo es víctima sino cómplice.

Una sociedad envidiosa que castiga el éxito, y disfruta con el fracaso y el dolor del otro. Una sociedad prostituida no tiene buenos valores, tiene los valores que se ven día a día.

Nivelando para abajo solo se llega al piso el kirchnerismo y el Macrismo han destruido a la sociedad Argentina, en éstos últimos tiempos. Han contribuido enormemente al desarrollo del mal, parece una maldición, un designio, un destino que condena a la Argentina en una serie de fracasos sistemáticos.

No se deben olvidar las palabras del expresidente argentino Eduardo Duhalde, la Argentina está condenada al éxito, qué buen chiste.