El nuevo orden mundial en verdad no es tan nuevo. Arranca desde que dios le habló a Abraham presentándose como el único dios, a quien se le debe obedecer.
Obviamente no existen pruebas ya que es un relato bíblico, pero con la tierra prometida en donde brotaría leche y miel, los judios vivirían felices por sobre todas las naciones por ser el pueblo elegido por dios.
Ese proyecto marcó un orden mundial con ventajas para los judios y continuaría con el poder económico.
El presidente de Argentina Javier Milei, dice ser un enviado así como Moisés que traerá prosperidad, no solo a la Argentina sino al mundo.
Desde su asunción como presidente comenzo a consolidar sus metas, asociándose con los lideres del poder económico de todo el mundo libertário.
Literalmente dijo que vino con una misión: destruir al socialismo, al comunismo, y a todo tipo de aistencialismo a los más vulnerables.
Según Milei, el mercado, y la liberación de precios, es el modo de fortificar la economía, como si ese fuese el único objetivo.
Es una forma de terminar con la pobreza, es decir terminar con los pobres, o dicho de otro modo exterminarlos.
Es un plan contrario al cristianismo, cuya revolución se basó en la protección a los más débiles, donde los pobres llegarían al cielo, y no los ricos. Pero ese intento de un nuevo orden mundial fracasó, y este plan libertario también fracasará como tantas veces fracasó en un bienestar general duradero, pero mientras tantos los ricos son cada vez más ricos.