Después de tantos años, ya no se puede negar que la Argentina es un País maldito y maldecido.
Se deben recordar las palabras del ex Presidente Eduardo Duhalde cuando dijo: "La Argentina está condenada al éxito". Haciendo referencia a estas palabras se debe decir que la Argentina está condenada al "fracaso sistemáticco" .
Si bien existen puntos de crecimiento real y significativo, la resutante siempre va para abajo. Las fuctuaciones positivas engañan ya que el resultado a no muy largo plazo es malo.
Todo se emparcha. No hay capacidad para resolver los problemas de raiz, para que así no se deban emparchar una y otra vez.
En la década de los 90 no pasaba un día que no le contaran, por lo menos, tres chistes de "Gallegos". Pero cuando los "Gallegos" empezaron a comprar las empresas argentinas, ahí los argentinos empezaron a darse cuenta que los verderos "brutos" eran los argentinos.
Aún así, a lo largo de la história se tuvieron que quitar trece ceros a la momena de los años 60. Es decir el valor sería:
$1 = $10.000.000.000.000.-
No se puede ser tan bruto!
Pero . . .
Los argentinos son tan brutos que no se dan cuenta que son brutos. Y algunos, no pocos, son tan pero tan brutos, que hasta se creen inteligentes.